
Rosa Elizabeth Pérez Parreño
Voluntaria
A los 19 años contraje matrimonio y tuve tres hijos,quienes viven en España con sus familias.
En ese entonces la mujer casada no tenía oportunidades de crecer,estudiar,trabajar ,estábamos limitadas a la cultura patriarcal y machista,que nos mantenían sumisas y sometidas,vivimos con lo que el hombre traía a casa para el sustento familiar.
Cuando creció pronto la familia,sentí más necesidad de ingresos y me vi obligada a buscar alternativas.
Me inscribí en un curso de Corte y Confección,y luego comencé a elaborar prendas que ofrecía a familia y amistades,me iva abriendo campo.
Fui perfeccionando mi emprendimiento y me sentía feliz.
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Hice una exposición de mis en labores con las madres del colegio de mis hijos para recaudar fondos .
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Motivada e ilusionada, continuaba y mis ingresos iban creciendo..
Mi niña pequeña era mi modelo, entonces ella me inspiraba y le confeccionaba prendas que gustaban se me daba bien, y así siempre tuve algo que mostrar y vender.
En algún momento tejí en GANCHILLO una prenda para mí niña, muy linda, fui perfeccionando y fue fantástico porque ya ofrecía y tenía pedidos en almacenes, necesitaba más producción ,fue cuando me e vi obligada a enseñar a más chicas este arte.
daba cursos y aprendía más.
Mi mayor satisfacción en esta área ha sido muy hermosa, intensa, llena de ilusión, y que he visto pasar generaciones con prendas hechas por mis manos ,hechas con mucho amor..
Ahora jubilada solo es una terapia para mantener viva mi ilusión y mi memoria.
